La UE debe proteger los bosques, no quemarlos para obtener energía.
En este momento, los responsables políticos de la UE están tomando decisiones críticas sobre cómo respondemos a las crisis climáticas y de biodiversidad, cómo generamos energía y cómo protegemos la naturaleza y la biodiversidad. Estas decisiones nos impactarán en las próximas décadas.